Comentario: Un viñedo chino en medio del desierto de Gobi

En el Comentario de hoy les ofrecemos la segunda parte de nuestra serie especial de artículos sobre Asia. En esta ocasión, el reportaje trata sobre una forma de combatir la desertización en China.

En la actualidad los desiertos ocupan cerca de una quinta parte de la superficie de China. No obstante, algunos agricultores han encontrado la forma de recuperar terreno e incluso de obtener beneficios. Sobre este tema nos ha informado Kunihiro Yamamoto, nuestro especialista de NHK World en este tema.

El desierto de Gobi, el cuarto más grande del mundo, ocupa un territorio que va desde China hasta Mongolia.

En esta zona las precipitaciones anuales están por debajo de los 200 milímetros y la superficie está totalmente cubierta de arena.

Sin embargo, en medio de las dunas de este terreno baldío, se encuentra un oasis de verdor. Se trata de un viñedo de 1.400 hectáreas rodeado de álamos, para evitar que la arena lo invada. Allí se cultivan uvas del tipo Cabernet y Merlot cruzadas con variedades autóctonas que crecen en la arena sin dificultad. Antes de llegar a este punto, la compañía propietaria del viñedo intentó aplicar diversos métodos de cultivo, incluso algunos de sus trabajadores se desplazaron hasta Israel para estudiar su tecnología de riego. 

Después de 10 años de experimentos infructuosos, Han Jianping, director ejecutivo del viñedo, dio con un exitoso método que se centra en la alfalfa. Esta planta, que se usa en ensaladas, entre otras aplicaciones, crece entre las viñas. Sus raíces garantizan que haya agua subterránea y, además, sus hojas protegen a los brotes de las tormentas de arena.

Han, que está muy orgulloso de haber logrado desarrollar una técnica que permite cultivar uvas en el desierto, desea ampliar el viñedo para ayudar a que haya una zona verde y, de este modo, mejorar la vida de los agricultores locales. 

Instalar un viñedo en el desierto es todo un reto que también tiene sus recompensas. En un entorno tan hostil no hay lugar para las plagas, lo que conlleva a que las viñas cultivadas sean orgánicas, ya que no necesitan pesticidas. A esto hay que añadir el radical cambio de temperaturas que se da del día a la noche, fenómeno que genera que las uvas sean dulces y que su sabor sea más intenso.

Los amantes del vino en China conocen bien estas características, ya que el vino procedente de la compañía de Han Jianping es el octavo del país en número de ventas. También hay que tener en cuenta que el consumo de esta bebida en China ha aumentado un 30% en cinco años.

Pero la bodega de Han no se quiere limitar a China. Con el objetivo de exportar su vino, se ha invitado a un experto de Francia para mejorar el producto final.

El profesor Xue Xiaoxian, de la Universidad de Mongolia Interior, ha señalado que para luchar contra desertización, una de las vías es plantar árboles. No obstante, este método no implica beneficios para las comunidades locales. Añade que si la población se dedica al cultivo comercial podrá ganar dinero a la vez que impide que el desierto continúe con su avance.

Es por ello, que el viñedo en mitad del desierto no representa sólo un oasis, sino que además es un negocio prometedor.

Anuncios

Debes haber iniciado sesión para comentar.

A %d blogueros les gusta esto: