Amenaza de catástrofe ecológica en el Japón Cubrirían planta nuclear con lona especial o sarcófago de cemento

Encuentra plutonio en muestras de tierra y yodo radiactivo en el mar. EE.UU puso a disposición de nipones robots que resisten las radiaciones.

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El primer ministro Naoto Kan aseguró que el gobierno estaba “en alerta máxima” para evitar una catástrofe ecológica.

Las autoridades de Japón estudiaban el miércoles todas las opciones para reducir las emisiones radiactivas y evacuar toneladas de agua contaminada de la central nuclear de Fuku­shima, como cubrir los reactores con una lona especial, utilizar los depósitos de un barco petrolero o construir un sarcofago que cubra la central nuclear dañada.
Lo que se busca es evitar un desastre ecológico por el hallazgo de plutonio en las muestras de tierra extraídas de la central y la acumulación de yodo radiactivo y de cesio en el agua de mar.
Esta grave situación hace temer una grave contaminación del medio ambiente y de la cadena alimentaria.
El operador de esta instalación, Tokyo Electric Power (Tepco), espera a expertos franceses en la descontaminación de vertidos radiactivos, que son esperados en la capital nipona.
Por su parte, el ministerio estadounidense de Energía también puso a disposición de Japón robots que resisten a las radiaciones, capaces de reunir informaciones sobre los reactores en lugares donde la radiactividad es demasiado elevada.
La central Fukushima 1, construida hace más de 40 años sobre la costa del Océano Pacífico, a 250 km. al norte de la megalópolis de Tokio (unos 35 millones de habitantes), no fue concebida para resistir al tsunami con olas de 14 metros de altura que devastó sus instalaciones el 11 de marzo, después del sismo más potente registrado en la historia de Japón.
Esta doble catástrofe dejó unos 28 mil muertos y desaparecidos, según el último balance oficial.
La alimentación eléctrica de los circuitos de enfriamiento de los seis reactores fue interrumpida brutalmente. El combustible nuclear, privado de agua, comenzó a calentarse y a entrar en fusión, provocando una serie de explosiones e importantes escapes radiactivos.
Sin embargo, ese proceso infernal, que podría desembocar en un grave accidente nuclear, parece haber sido controlado por el momento.
Miles de toneladas de agua de mar, reemplazada recientemente por agua dulce debido a los efectos corrosivos de la sal, fueron lanzados día y noche sobre los reactores para enfriarlos y detener la fusión.
Pero esta enorme cantidad de agua contaminada por las radiaciones se infiltró en las salas de máquinas y en las galerías técnicas subterráneas, llegando al cercano océano Pacífico, donde la tasa de yodo radiactivo supera en más de 3 mil 300 veces lo permitido en el agua marina.
El descubrimiento de plutonio en cinco muestras de tierra extraídas de la central y la acumulación de yodo radiactivo y de cesio en el agua de mar hacen temer una grave contaminación.

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